Valor liberatorio del finiquitoEs Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dictado una reciente sentencia en la que nos recuerda que no todos los finiquitos son liberatorios. La sentencia hace un repaso a la evolución de la jurisprudencia del Tribunal Supremo respecto al valor liberatorio del finiquito. Esta sentencia constituye un buen pretexto para traer al blog de derecho laboral este asunto y recordar los requisitos de validez de un finiquito.

Me refiero a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 14 de noviembre de 2016 (Rec. 723/2016).

Los hechos del caso concreto son muy similares a los que nos podemos encontrar casi a diario:

.- El trabajador venía prestando servicios para la empresa desde 2006.

.- El 23 de marzo de 2015 se le comunica al empleado la decisión de la empresa de despedirle por disminución voluntaria y continuada del rendimiento.

.- Dos días después, el 25 de marzo de 2015, las partes suscribieron un documento de saldo y finiquito que, en resumen, manifiesta que es voluntad común de ambas partes dejar totalmente resuelto y extinguido el contrato de trabajo que les unía, «que el trabajador declara haber recibido de la empresa todas las cantidades que por todos los conceptos remuneratorios le corresponden como consecuencia de la relación laboral hasta la fecha de su despido disciplinario, que ninguna de las partes tiene que reclamar a la otra cantidad alguna por ningún concepto, y que con la firma del documento el trabajador declara haber recibido en el mismo acto la cantidad de (…)€ como finiquito extintivo de la relación laboral mantenida».

.- Es importante señalar que el importe que se indica en el finiquito se corresponde exactamente con las retribuciones debidas en el momento de la finalización de la relación laboral; es decir, el finiquito no incluye indemnización alguna.

.- El trabajador presentó demanda frente a la empresa, obteniendo una sentencia que declaró la improcedencia del despido.

Sobre la base de los anteriores hechos, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid nos recuerda en su fundamentación jurídica cómo ha evolucionado la jurisprudencia del Tribunal Supremo en relación con el valor liberatorio del finiquito, en especial desde la Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de abril de 20014 (Rec. 4247/2002).

Hay que comenzar recordando que expresiones tales como las habituales en el sentido de darse el trabajador por totalmente saldado y finiquitado, dar por concluida o extinguida la relación laboral, comprometerse a nada más pedir ni reclamar, ni renunciar a ejercitar acciones contra la empresa, no se consideran actualmente por el Tribunal Supremo suficientes por sí mismas para reconocer al documento de finiquito eficacia liberatoria.

El actual sentido de la jurisprudencia es que el finiquito debe cumplir con los siguientes requisitos para tener eficacia liberatoria:

.- Para que la manifestación liberatoria del trabajador sea válida será necesario que el acuerdo se produzca para evitar o poner fin a una controversia (artículo 1.809 del Código Civil), en la que el derecho en cuestión aparezca como problemático.

.- El objeto de la transacción debe estar suficientemente precisado (como exige el artículo 1.815 del Código Civil), sin que puedan aceptarse declaraciones genéricas de renuncia que comprendan derechos que no tienen relación con el objeto de la controversia. Es decir, hay que indicar de forma clara los conceptos que las partes están saldando y respecto de los cuales el trabajador se declara saldado.

.- En supuestos de extinción del contrato por decisión unilateral del empresario con abono de conceptos a los que en todo caso tendría derecho el trabajador, un documento de finiquito que incluye expresiones genéricas del trabajador dándose por íntegramente saldado y finiquitado no es liberatorio. Se entiende que en estos supuestos la manifestación del trabajador supone únicamente una renuncia a la acción del despido, que resulta contrario al artículo 3.5 del Estatuto de los Trabajadores. Precisa el Tribunal Supremo que no se trata de que exista vicio en el consentimiento, sino de que el objeto sobre el que se ha pactado carece de validez por tratarse de una renuncia a reclamar sin contraprestación alguna (en este sentido, la Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de febrero de 2013 –Rec. 4347/2011–).

En conclusión: desde su sentencia de 28 de abril de 2004 (Rec. 4247/2002), el Tribunal Supremo ha pasado a destacar la función preventiva del proceso propia de la transacción que corresponde al finiquito con la consecuencia de ser más rigurosa en la atribución de efectos extintivos a determinados documentos de finiquito; en especial aquellos recogen expresiones genéricas relativas a la finalización del vínculo laboral y también en aquellos casos en los que la única contraprestación que recibe el trabajador son cantidades a las que tenía derecho, tales como los salarios del mes en curso o el abono de la parte proporcional de las pagas extraordinarias.

Vidal Galindo

Soy un abogado laboralista, de perfil internacional, con visión de negocio y vocación de formación y desarrollo de equipos. Tengo especial experiencia profesional en negociaciones, asuntos colectivos, litigación y asesoramiento a grandes clientes. Soy autor de la gran mayoría de las entradas de este blog. Cuando cuento con ayuda de algún colaborador, reviso y edito completamente la entrada antes de su publicación.

Recuerda: no todos los finiquitos son liberatorios

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