Un delegado sindical es un trabajador elegido por y entre los afiliados a un determinado sindicato en la empresa o centro de trabajo. Sus funciones principales son la de representar y coordinar una sección sindical de la empresa, así como ejercer de vínculo con el sindicato. Para dichos fines puede tener una serie de garantías, o no…

No todos los delegados sindicales tienen la totalidad de atribuciones previstas en la Ley Orgánica de Libertad Sindical... míralo aquí Clic para tuitear

La figura del delegado sindical tiene una regulación específica en la Ley Orgánica de Libertad Sindical (Ley Orgánica 11/1985, de 27 Agosto, de Libertad Sindical). Una particularidad de esta figura es que dependiendo de determinados factores, un delegado sindical tendrá diferentes derechos y garantías. Nos referimos al Delegado Sindical (en mayúsculas) y al delegado sindical impropio (en minúsculas).

El punto de partida es la normativa reguladora. A tales efectos hay que tener en cuenta los siguientes artículos:

1.- El artículo 8 de la Ley Orgánica de Libertad Sindical, que dispone lo siguiente:

«1. Los trabajadores afiliados a un sindicato podrán, en el ámbito de la empresa o centro de trabajo: a) Constituir Secciones Sindicales de conformidad con lo establecido en los Estatutos del Sindicato …/… 2. Sin perjuicio de lo que se establezca mediante convenio colectivo, las Secciones Sindicales de los sindicatos más representativos y de los que tengan representación en los comités de empresa y en los órganos de representación que se establezcan en las Administraciones públicas o cuenten con delegados de personal, tendrán los siguientes derechos …/…».

2.- El artículo 10 de la Ley Orgánica de Libertad Sindical, por su parte establece:

«1. En las empresas o, en su caso, en los centros de trabajo que ocupen a más de 250 trabajadores, cualquiera que sea la clase de su contrato, las Secciones Sindicales que puedan constituirse por los trabajadores afiliados a los sindicatos con presencia en los comités de empresa o en los órganos de representación que se establezcan en las Administraciones públicas estarán representadas, a todos los efectos, por delegados sindicales elegidos por y entre sus afiliados en la empresa o en el centro de trabajo. 2. Bien por acuerdo, bien a través de la negociación colectiva, se podrá ampliar el número de delegados establecidos en la escala a la que hace referencia este apartado, que atendiendo a la plantilla de la empresa o, en su caso, de los centros de trabajo corresponden a cada uno de éstos. A falta de acuerdos específicos al respecto, el número de delegados sindicales por cada sección sindical de los sindicatos que hayan obtenido el 10 por 100 de los votos en la elección al Comité de Empresa o al órgano de representación en las Administraciones públicas se determinará según la siguiente escala: …/… 3. Los delegados sindicales, en el supuesto de que no formen parte del comité de empresa, tendrán las mismas garantías que las establecidas legalmente para los miembros de los comités de empresa o de los órganos de representación que se establezcan en las Administraciones públicas, así como los siguientes derechos a salvo de lo que se pudiera establecer por convenio colectivo …/…».

3.- En tercer lugar, siempre habrá que comprobar las disposiciones del convenio colectivo de aplicación, puesto que, como hemos podido ver en el propio texto de la Ley Orgánica de Libertad Sindical, es de la máxima importancia porque puede variar la configuración legal del delegado sindical en la empresa.

Tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han abordado la regulación de la figura del delegado sindical. La sentencia del Tribunal Supremo de 18 de octubre de 2016 (Rec. 244/2015) recoge de forma sucinta y clara la doctrina de la Sala, incluyendo una abundante cita jurisprudencial. La doctrina al respecto puede resumirse como sigue:

1.- Desde temprano en Tribunal Constitucional clarificó que es posible constituir Secciones Sindicales de Empresa en cualquier empresa o centro de trabajo, aunque su dimensión sea igual o inferior a 250 trabajadores, pues así lo reconoce la Ley Orgánica del Poder Judicial (artículo 8).

2.- No obstante, hay que distinguir si la empresa, o centro de trabajo en su caso, tiene más de 250 trabajadores o menos:

2.1.- Si la empresa, o centro de trabajo, tiene más de 250 trabajadores, aplicarán la totalidad de las facultades y garantías previstas legalmente. En este caso se habla de Delegados Sindicales o Delegados Sindicales «propios».

2.2.- Si la empresa, o centro de trabajo, según el caso, tuvieran menos de 250 trabajadores, los delegados sindicales (en minúsculas), carecerán de los derechos y garantías que la Ley Orgánica de Libertad Sindical otorga a los Delegados Sindicales en su artículo 10 (en este sentido, SSTS de 18 de julio de 2014, Rec. 91/2013, y de 25 de marzo de 2015, Rec. 245/2014). Todo ello, salvo que el convenio colectivo de aplicación prevea otra cosa diferente (motivo por el cual ya indicábamos al inicio la relevancia de comprobar el contenido del convenio colectivo de aplicación) En este supuesto los delegados son referidos como «delegados sindicales impropios», que no gozan de las prerrogativas del artículo 10 de la Ley Orgánica de Libertad Sindical, aunque sí de las que confiere el art. 8.1 Ley Orgánica de Libertad Sindical (en este sentido, SSTS de 26 de junio de 2008, Rec. 18/2007 y STS de 12 de julio de 2016, Rec. 361/2014). Estos delegados tienen limitada su actuación a la estricta representación de la sección sindical y suelen denominarse portavoces, delegados internos, delegados privados, delegados sindicales impropios, etc. En ocasiones incluso se denominan simplemente como delegados sindicales, aunque dicha denominación pueda dar lugar, terminológicamente, a equívocos.

En conclusión: se puede hablar de dos tipos de delegados sindicales, según posean o no la totalidad de las atribuciones previstas en la Ley Orgánica de Libertad Sindical: (i) aquellos Delegados Sindicales elegidos de conformidad con lo previsto en la Ley Orgánica de Libertad Sindical, que gozarán de todas las facultades y derechos previstos en dicha norma, y (ii) los delegados sindicales impropios, que únicamente gozan de los derechos recogidos en el artículo 8 de la Ley Orgánica de Libertad Sindical.

El Delegado Sindical y el delegado sindical impropio

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