Muchas veces las cargas formales y tiempos de una negociación colectiva (además de posibles relaciones complicadas con la representación legal de los trabajadores) conducen a tomar decisiones que parecen más sencillas… aunque a la larga pueden no funcionar. Es el caso de los acuerdos individuales en masa; es decir, sustituir la negociación colectiva por acuerdos individuales con cada uno de los trabajadores afectados… superando los umbrales legales, o no atendiendo algún compromiso previo alcanzado en el marco de la negociación colectiva.

Sin embargo, los acuerdos individuales en masa pueden vulnerar el derecho fundamental de libertad sindical, en su vertiente del derecho a la negociación colectiva, como recuerda el Tribunal Supremo en su Sentencia de 11 de octubre de 2016 (Rec. 68/2016).

Los acuerdos individuales en masa pueden vulnerar el derecho de libertad sindical. Clic para tuitear

En el caso al que nos referimos, el empleador era una entidad bancaria. En el marco de un proceso de modificación sustancial de las condiciones de trabajo de carácter colectivo se alcanzó un Compromiso de Negociación con los siguientes términos: «en coherencia y aplicación con lo establecido en la Cláusula Adicional Segunda del vigente Convenio Colectivo de Cajas de Ahorro y Entidades Financieras, las partes se comprometen hasta la fecha señalada en el apartado anterior a que, antes de abordar cualquier proceso de reordenación o reestructuración de plantilla de alcance colectivo, las partes promoverán la negociación con la representación de los trabajadores, de las medidas a adoptar«. El compromiso se suscribió en septiembre de 2013, y con una vigencia hasta el 30 de junio de 2017.

Durante el periodo de vigencia de dicho compromiso (en julio de 2015), la empresa decidió unilateralmente llevar a cabo un Plan de Bajas Voluntarias Incentivadas, dirigidas a un colectivo de hasta 615 empleados.

Uno de los sindicatos con presencia en la empresa interpuso demanda por el procedimiento de tutela de los derechos fundamentales ante la sala de lo Social de la Audiencia Nacional, solicitando que se declarara la vulneración de la libertad sindical en la vertiente de la negociación colectiva y la nulidad radical de la conducta de las empresas demandadas, además de solicitar una indemnización por daños y perjuicios.

La cuestión principal que se plantea en el recurso es la posibilidad de pactar de manera individual y masiva en términos contrarios a los establecidos en un convenio colectivo. Y el Tribunal Supremo comienza por traer a colación la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de abril de 2010 (Rec. 139/2009), que recoge la siguiente síntesis: «es dable destacar la jurisprudencia constitucional, reflejada esencialmente en la STC 238/2005 de 26 – septiembre y en las que en ella se citan (entre otras, SSTC 105/1992 de 1-julio, 208/1993 de 28-junio, 107/2000 de 5-mayo y 225/2001 de 26 -noviembre), en la que se aborda el problema «relativo a determinar si la voluntad individual de los trabajadores, manifestada por la aceptación voluntaria de una oferta formulada por la empresa, puede, sin vulneración del derecho de negociación colectiva, modificar respecto de los mismos el contenido de lo pactado con carácter general en el convenio colectivo aplicable», dándose una respuesta negativa «al entender que de lo contrario, de prevalecer la autonomía de la voluntad individual de los trabajadores sobre la autonomía colectiva plasmada en un convenio legalmente pactado entre los sindicatos y la representación empresarial, quebraría el sistema de negociación colectiva configurado por el legislador, cuya virtualidad viene determinada por la fuerza vinculante de los convenios constitucionalmente prevista en el art. 37.1 CE …/… Concluyendo, en lo que ahora nos afecta, que «la autonomía individual – o la decisión unilateral de la empresa – no puede proceder a la modificación de las condiciones de trabajo establecidas en un convenio colectivo cuando ello, atendiendo a la trascendencia, importancia y significado de las condiciones laborales afectadas, eluda o soslaye la función negociadora de las organizaciones sindicales o vacíe sustancialmente de contenido efectivo al convenio«.

En el caso estudiado es el propio convenio colectivo de aplicación el que vedaba la posibilidad de que los empleadores bajo su ámbito pudieran ofertar individualmente a los trabajadores planes de bajas voluntarias. Este hecho, junto al Compromiso de Negociación suscrito en el ámbito del proceso de modificación sustancial de condiciones de trabajo suponen: (i) de una parte, que la empresa incumplió sus propios compromisos y (ii) que el Plan de Bajas Voluntarias Incentivadas vulneró el derecho fundamental a la libertad sindical en la vertiente del derecho a la negociación colectiva.

No obstante, la propia sentencia ofrece dos ejemplos de actuaciones empresariales que considera «estrategias empresariales lícitas» a pesar de que suponen acuerdos individuales que varían el contenido del convenio colectivo por considerar que fueron decisiones que respetaron y mejoraron lo pactado en el convenio colectivo (sentencia del Tribunal Supremo de 5 de febrero de 2013, Rec. 31/2012 y sentencia del Tribunal Supremo de 12 de abril de 2011, Rec. 136/2010).

En conclusión: los acuerdos individuales en masa, contrariando lo previsto en el convenio colectivo, pueden ser vulneradores del derecho a la libertad sindical, en su vertiente de negociación colectiva.

Cuidado con los acuerdos individuales en masa

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