Volvemos a traer una materia de actualidad al blog de derecho laboral. En este caso, se trata de un supuesto en el que el Tribunal Supremo se ha pronunciado en diversas ocasiones… y en diferentes sentidos. De hecho, el propio Tribunal hace referencia a una «doctrina tradicional», frente a otros pronunciamientos.

La cuestión que se plantea es cuál es el cauce procedimental adecuado para reclamar una diferencia indemnizatoria. ¿Es el proceso por despido, o el ordinario de reclamación de cantidad? La sentencia del Tribunal Supremo de 2 de diciembre de 2016 (Rec. 431/2014) aborda esta cuestión. Si bien no coincido con el parecer del Tribunal Supremo en cuanto a la aplicación de la doctrina al caso concreto, lo cierto es que la propia sentencia hace un interesante balance de las sentencias previas dictadas en relación con este asunto y resulta recomendable tenerla presente. También cuenta con dos votos particulares.

¿Cuál es el cauce procesal adecuado para reclamar una indemnización superior a la legal? Clic para tuitear

A continuación expongo los hechos básicos del supuesto concreto:

.- El 5 de abril de 2010 el empleado recibió una comunicación de la empresa en la que se le garantizaba que, en el supuesto de que durante los doce meses siguientes a la fecha de la presente se extinguiese su contrato de trabajo a instancias de la empresa por «cualquier causa, salvo despido disciplinario procedente», se le abonaría una indemnización por despido equivalente a 45 días de salario por año de servicio.

.- El 22 de noviembre de 2010 la empresa le notificó al empleado su despido por causas objetivas (artículo 52.c) del Estatuto de los Trabajadores), poniendo a su disposición la indemnización legal para el despido objetivo, de 20 días de salario por año de servicio.

.- El trabajador no formuló demanda judicial contra el despido.

.- El 23 de febrero de 2011 el empleado presentó papeleta de conciliación frente a la empresa, por reclamación de cantidad, en la que reclamaba la diferencia entre la indemnización abonada por la empresa y la garantizada mediante la comunicación de 5 de abril de 2010.

Con base en los anteriores hechos, el juzgado de instancia estimó la excepción interpuesta por la empresa de inadecuación de procedimiento en la demanda. Posteriormente, en sentencia de 13 de diciembre de 2013, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid estimó el recurso del empleado y condenó a la empresa al abono de la diferencia entre la indemnización abonada y la acordada.

La cuestión jurídica que se plantea es si el cauce procedimental oportuno para reclamar la diferencia indemnizatoria debe ser el de despido o el de reclamación de cantidad.

Teniendo los anteriores hechos a la vista, a continuación se recogen los razonamientos jurídicos del Tribunal Supremo para analizar la cuestión.

Antes de abordar el caso concreto, el Tribual Supremo, consciente de la existencia de pronunciamientos previos en la materia que podrían parecer contradictorios, comienza por hacer un breve repaso de la doctrina dictada hasta la fecha. Estas son las sentencias previas que refiere:

.- Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de enero de 2007 (Rec. 3011/2005): Resolvió un supuesto en el que la empresa despidió al trabajador y reconoció la improcedencia del despido. A través del proceso ordinario el empleado reclamó el pago de una indemnización cuya cuantificación resultaba pacífica. La Sala entendió que el procedimiento seguido era el adecuado sobre la base de la siguiente argumentación: «el objeto principal de la acción por despido es la obtención de una declaración judicial de nulidad o improcedencia, por lo que si el trabajador acepta plenamente la corrección y licitud del despido decretado por el empresario no se plantea realmente conflicto alguno relativo a ese núcleo esencial del juicio de despido, y por tanto no sería adecuado exigirle entablar tal clase de acción con el único fin de poder cobrar una indemnización cuyos elementos esenciales están reconocidos por la demandada. Si el trabajador considera que su cese es conforme a ley, no tiene por qué ejercitar ninguna acción de despido, y la falta de ejercicio de esta acción no puede producir la consecuencia de que por ello pierda las indemnizaciones establecidas para esos ceses lícitos. En el supuesto que ahora hemos de resolver, no existe discrepancia en orden a la calificación del despido como improcedente, como tampoco la hay sobre el salario o la antigüedad del trabajador demandante, teniendo en cuenta que en la carta de despido se contiene una declaración empresarial de improcedencia, aceptada por el trabajador, lo que, de hecho, supone el reconocimiento de la existencia de una cantidad adeudada concreta ajustada a los parámetros generales del artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores , cuyo impago no ha de canalizarse a través del proceso por despido, pues la acción así ejercitada no tendría objeto, sino que por tratarse de una deuda sobre la que hay certeza de su existencia, habrá de ser el proceso ordinario el que canalice la pretensión del demandante para su exigencia».

Esta sentencia se considera «doctrina tradicional».

.- Sentencia del Tribunal Supremo de 29 de septiembre de 2008 (Rec. 3868/2007): No entra a conocer del fondo de asunto por motivos procesales (falta de contradicción entre otros), pero resulta igualmente relevante por establecer determinadas precisiones a la doctrina anterior. En este caso, se precisa que si no hay discrepancia sobre la calificación del despido, ni sobre el salario o la antigüedad, y la cantidad reclamada es pacífica en cuanto a su importe y procedencia y lo que ocurre es que no se ha abonado, el procedimiento adecuado es el ordinario. Pero si la cantidad es discutida, como era el caso (la empresa entendía que se trataba de un despido objetivo y el actor un despido disciplinario), el procedimiento adecuado es el de despido.

.- Sentencia del Tribunal Supremo de 30 de noviembre de 2010 (Rec. 3360/2009): Cuando el empresario ha reconocido la improcedencia del despido y ha depositado una determinada indemnización con la que el trabajador no está de acuerdo, éste puede cobrar dicha indemnización y reclamar la diferencia. El cauce apropiado dependerá de qué sea lo que motive la discrepancia: (i) si se trata de una cuestión de fondo (tipo de indemnización debida -45 días, 33 días, 20 días por año-, salario, antigüedad; o bien, sujeto o sujetos obligados al pago), el cauce apropiado es el de despido; por el contrario (ii) si existe conformidad sobre todos esos extremos y se trate exclusivamente de hacer la operación matemática necesaria para el cálculo de la indemnización, el proceso adecuado es el ordinario.

.- Sentencia del Tribunal Supremo de 4 de mayo de 2012 (Rec. 2645/2011): Se aceptaba la procedencia del despido, pero se discute el importe de la indemnización por diferencias en la antigüedad. No estamos ante un simple impago de una cantidad no controvertida ni ante una mera discrepancia de cálculo. Existe disconformidad en uno de los elementos en función de los cuales se ha de calcular la indemnización de despido, como es la antigüedad, por lo que el procedimiento adecuado es el de despido

Junto con la sentencia de 22 de enero de 2007, esta sentencia se considera «doctrina tradicional».

.- Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de abril de 2016 (Rec. 1360/2014): Se solicitaba una indemnización superior, por entender que debían computarse como antigüedad periodos anteriores al alta en la Seguridad Social. Si bien en aplicación de la denominada «doctrina tradicional» un caso como este se debería tramitar a través del cauce de despido (en definitiva, se discute la antigüedad), el Tribunal Supremo decidió apartarse de tradicional doctrina en este caso concreto, atendiendo a «las circunstancias concretas del caso examinado».

Sobre la base de la anterior doctrina, entrando a resolver el caso concreto, el Tribunal Supremo entiende que:

.- En el supuesto concreto se discute la validez de cláusulas contractuales determinantes para la configuración de la indemnización (la empresa discutió en el proceso la validez de la carta entregada al trabajador).

.- Se trata de un despido objetivo por causas económicas, sobre el que la empresa mantiene en todo momento su procedencia y el empleado trata de hacer valer una garantía que según la empresa no era válida. En esas circunstancias, la cláusula afecta a elementos básicos de la propia extinción (afecta a la propia cuantificación de la indemnización) y a la regularidad de la propia decisión extintiva (la indemnización puesta a disposición sería incorrecta, lo que podría conllevar la improcedencia del despido).

.- Por último, no estamos en presencia de una diferencia meramente aritmética ni ante una cantidad no controvertida que pueda analizarse al margen del acto jurídico del que dimana y trae causa.

Teniendo presente lo anterior, el Tribunal Supremo estima el recurso de suplicación interpuesto por la empresa y declara que el procedimiento adecuado hubiera sido el de despido.

En conclusión: La doctrina de la Sala es que cuando existan discrepancias entre empresario y trabajador sobre el importe de la indemnización, y se trate simplemente de hacer una operación matemática para el cálculo de dichos importes, el proceso adecuado para reclamar estas cantidades será el ordinario. En cambio, si la discrepancia sobre la cuantía versa sobre elementos objetivos para su determinación (el salario, la antigüedad, etc.) la reclamación se canalizará a través del proceso por despido.

Dicho todo lo anterior… La sentencia es interesante por cuanto recoge la evolución de la doctrina en este punto concreto y es una cuestión procesal de la máxima relevancia. No obstante, personalmente, no coincido con la conclusión del Tribunal Supremo en el caso concreto. En cuanto al fondo, considero más acertados los votos particulares, y más en concreto el segundo de ellos.

Vidal Galindo

Soy un abogado laboralista, de perfil internacional, con visión de negocio y vocación de formación y desarrollo de equipos. Tengo especial experiencia profesional en negociaciones, asuntos colectivos, litigación y asesoramiento a grandes clientes. Soy autor de la gran mayoría de las entradas de este blog. Cuando cuento con ayuda de algún colaborador, reviso y edito completamente la entrada antes de su publicación.

¿Cuál es el cauce adecuado para reclamar una indemnización superior a la legal?
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