El Tribunal Supremo ha cambiado su doctrina en relación con la posibilidad de entregar las nóminas en soporte digital. ¿Supone esta decisión que en cualquier caso la nómina se puede entregar en soporte digital? La sentencia es ciertamente relevante y valida lo que, en la práctica, vienen haciendo muchas empresas. Sin embargo, no debemos olvidar que en su sentencia el Tribunal Supremo resuelve un caso concreto… y eso es importante.

Vamos a ver a continuación las circunstancias concretas del asunto resuelto por el Tribunal Supremo, a partir de las cuales se podrá estudiar el caso concreto de cada empresa para ver si es posible aplicar la nueva doctrina del Tribunal Supremo.

Como antecedente (utilizado como sentencia de contraste) tenemos el caso resuelto por la sentencia del Tribunal Supremo 22 de diciembre de 2011 (Rec. 3/2011). En aquel supuesto una aerolínea decidió dejar de entregar en soporte papel (como venía haciendo) el recibo de salarios, sustituyéndolo por soporte magnético; en concreto a través de una página web, a la que los pilotos tenían acceso con una clave personalizada, bien a través de su ordenador personal, bien por vía de los ordenadores de la empresa situados en las salas de firma. Un sindicato impugnó la medida empresarial y el Tribunal Supremo entendió que es clara la calificación del deber del empresario de entrega del recibo como obligación de hacer y no es menos claro que tal obligación de hacer se ha venido cumpliendo mediante entrega material de un recibo individual, que debía mantenerse y debía ser en soporte papel, sobre la base de los preceptos a los que nos vamos a referir a continuación.

En el caso que nos ocupa, resuelto por la sentencia de 1 de diciembre de 2016 (Rec. 3690/2014), cada trabajador tenía un buzón personal, en el que la empresa venía depositando la nómina en soporte papel, hasta febrero de 2013, momento en el que decidió cambiar el sistema e implantar un sistema de entrega de las nóminas a través de soporte digital. Para ello, procedió a la instalación de un terminal informático situado junto a los buzones en los que antes se depositaba la nómina papel, en el que introduciendo su DNI y su clave de acceso personal podían tener acceso a su nómina, e incluso imprimirla. La medida fue impugnada por un sindicato tanto judicialmente, como denunciando ante la Inspección de Trabajo la aplicación unilateral de la medida citada (a resultas de la denuncia, la Inspección emitió un requerimiento a la empresa en el sentido de que se continuara entregando a los trabajadores las nóminas en soporte papel). El Juzgado de instancia estimó la demanda y declaró nula la decisión empresarial. Ese pronunciamiento fue revocado por el Tribunal Superior de Justicia, que estimó el recurso de la empresa.

La normativa relevante a los efectos de la cuestión planteada, en relación con la entrega de las nóminas en soporte físico o digital, es la siguiente:

.- Artículo 29.1 del Estatuto de los Trabajadores: «La documentación del salario se realizará mediante la entrega al trabajador de un recibo individual y justificativo del pago del mismo. El recibo de salarios se ajustará al modelo que apruebe el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, salvo que por Convenio Colectivo o, en su defecto, por acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores, se establezca otro modelo que contenga con la debida claridad y separación las diferentes percepciones del trabajador, así como las deducciones que legalmente procedan».

.- Artículo 1.1 de la Orden de 27 de diciembre de 1994, por la que se aprueba el modelo de recibo individual de salarios, con las modificaciones introducidas por la Orden de 6 de noviembre de 2014: «el recibo individual de salarios al que se refiere el apartado 1 del artículo 29 del Estatuto de los Trabajadores, en la redacción dada al mismo por la Ley 11/1994, de 19 de mayo, se ajustará al modelo que se inserta como anexo a la presente Orden o al que, en su sustitución, se establezca por Convenio Colectivo o, en su defecto, mediante acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores, en los términos previstos en la Ley citada. Los recibos de salarios que, sin eliminar ninguno de los conceptos contenidos en el modelo anexo a la presente Orden ni alterar su denominación, contengan modificaciones de carácter puramente formal o incluyan elementos adicionales de información al trabajador sobre la retribución percibida se considerarán ajustados al citado modelo».

.- Artículo 2 de la Orden de 27 de diciembre de 1994, por la que se aprueba el modelo de recibo individual de salarios, relativo a la firma del trabajador: «1. El recibo de salarios será firmado por el trabajador al hacerle entrega del duplicado del mismo y abonarle, en moneda de curso legal o mediante cheque o talón bancario, las cantidades resultantes de la liquidación. La firma del recibo dará fe de la percepción por el trabajador de dichas cantidades, sin que suponga su conformidad con las mismas. 2. Cuando el abono se realice mediante transferencia bancaria, el empresario entregará al trabajador el duplicado del recibo sin recabar su firma, que se entenderá sustituida, a los efectos previstos en el apartado anterior, por el comprobante del abono expedido por la entidad bancaria».

La sentencia considera que a la vista del artículo 2.1 de la Orden de 27 de diciembre podría parecer que se exige que la entrega haya de realizarse en soporte papel, al exigir la firma del trabajador en la nómina (firma que, por otra parte se puede también insertar digitalmente, siendo esta una cuestión diferente), pero tal impresión inicial queda desvirtuada porque, a renglón seguido, en el apartado 2 del mismo precepto se prevé que cuando el abono del salario se realice mediante transferencia bancaria la firma del empleado no será requerida, siendo sustituida por el comprobante del abono expedido por la entidad bancaria.

En el caso  concreto el abono de los salarios se hacía mediante transferencia bancaria, por lo que la firma no era necesaria. Y la empresa instaló un terminal informático mediante el cual el trabajador no solo puede acceder a su recibo de salarios, sino también obtener una copia del recibo si así lo deseara. Se entiende por el Tribunal Supremo que con esas condiciones concretas, se cumple con la exigencia contenida en los artículos 29.1 del Estatuto de los Trabajadores y 2 de la Orden de 27 de diciembre de 1994.

Por último, el Tribunal Supremo justifica su cambio de criterio respecto de la sentencia de 2011 en el tiempo transcurrido desde que se dictó la misma y de la «generalización de la utilización del soporte informático en lugar del soporte papel para almacenar y comunicar datos, documentos, decisiones…utilizado profusamente tanto en el ámbito privado como en la Administración Pública, así como de la facilidad y accesibilidad para los trabajadores que ofrece el nuevo sistema implantado por la empresa».

En conclusión: si queremos generalizar la sentencia dictada por el Tribunal Supremo, podríamos sostener que, en determinados casos (no en todos), y cuando se cumplan determinadas condiciones (es decir, con determinadas exigencias, no de forma indiscriminada), es posible sustituir el recibo de salarios en «formato papel» por otro en soporte digital.

¿Adiós a la nómina en papel? ¿Seguro?

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